Personajes

[Vampiro: la Mascarada] Guía de BDSM para Vampiros (VIII): la Ingeniera del Vicio

Vale, sí, los vampiros pueden practicar BDSM de formas variadas, originales y sangrientas, hasta aquí lo tenemos todo claro. Ahora bien, ¿quién les proporciona los cachivaches? ¿Quién diseña fustas y látigos capaces de aguantar el duro pellejo de un adepto de Fortaleza? ¿Quién fabrica potros, cadenas y correas lo bastante resistentes como para no partirse ante el éxtasis de un Cainita ducho en Potencia? ¿Quién ingenia máquinas de tortura que pueden doblegar a un vampiro por mucho que se resista y que, al mismo tiempo, dispongan de un fallo de seguridad que permite al mismo vampiro sometido liberarse en caso de accidente?

TW: Esta entrada contiene descripciones de escenas de corte erótico y fetichista, sin menciones de genitales.

Allí donde surge una necesidad, surge un proveedor. Los vampiros son expertos en alimentarse de lo ajeno, al fin y al cabo, y tarde o temprano surge un depredador cuyas presas son los rocambolescos requerimientos de su próximo cliente. ¿Una cama de madera que no se parta ante el forcejeo de dos participantes con fuerza sobrehumana? ¿Que además incluya un mecanismo que clave una estaca en el corazón por la espalda a la persona tumbada? ¿Y que dicho mecanismo tenga un temporizador que siempre extraiga la estaca tras un máximo de quince minutos? Y a poder ser en terciopelo rojo, por favor.

Aquí es donde entra Arce.

Ser Abrazada en el Clan Lasombra cuando lo único que quieres es estar a tu aire es simplemente una desgracia. El Sabbat requiere de un compromiso, fidelidad y dedicación que ni todo el poder sobrenatural de la eternidad puede compensar. Y cuando tu sire, además, piensa que eres alguna mezcla entre su becaria, su secretaria y su monaguilla, está claro que te han estafado. Pero del Sabbat sólo se sale de una manera: convertida en cenizas.

Sin problemas. Que arda todo.

Quizás se le fue un poco de las manos eso del fuego. Arce sólo quería fingir su muerte y convertir en carbonilla al cabrón de su sire, pero una reunión secreta de lo que parecía ser varios de los principales individuos prominentes de la secta de la zona acabó con un exterminio de las posiciones de liderazgo del Sabbat en el lugar. Justo cuando la Camarilla pretendía sabotear dicha reunión. Más allá de todo hartazgo por el desarrollo de los acontecimientos, y sin saber si el nuevo grupo de vampiros iba a ponerla mirando al Sol por lo que había hecho, lo único que dijo cuando le cuestionaron la situación fue “Estaba hasta los cojones del Sabbat. Una Misa Negra más y me prendía fuego yo”. La Camarilla la aceptó entre sus filas con tanto gusto como reticencia. Ahora la llamaban “antitribu”.

Pues muy bien.

Tenía mucha presión que soltar y necesitaba algo con lo que mantener sus manos ocupadas. Antaño había trabajado mucho con sus manos, y ni siquiera tanto como le habría gustado en vida. Costura, carpintería, metalurgia, zapatería, tratamiento de cuero,… eran cosas que sonaban muy bien, pero cuya prioridad estaba muy por debajo de ganarse el pan. Pero ahora comer no le costaba dinero. Y no necesitaba ahorrar para una supuesta vejez. Y el resto de vampiros aún la miraban raro y pronunciaban el nombre “Lasombra” por lo bajini, como si en cualquier momento su propia sombra se los fuera a tragar. Si nadie iba a invitarla a salir a jugar, se fabricaría ella misma sus juguetes.

Empezó por la ropa: el material de costura era ligeramente más barato de conseguir, necesitaba menos espacio y recursos que otras de sus inquietudes y ofrecía resultados visibles además de prácticos en un plazo más corto. No tardó en incorporar su propio dominio de las sombras a sus diseños, actuando como pieles, bufandas, correas o ataduras para sus vestidos, ropa y complementos. Otros vampiros empezaron a fijarse en dichos diseños en los eventos y reuniones en los Elíseos, empezaron a preguntar, empezaron a interesarse, empezaron a querer uno. Cuando aceptó su primer encargo, un runrún apareció en el fondo de su cabeza, el embrión de una idea.

Sus trabajos de costura tuvieron un éxito rotundo. No sólo diseñaba para un maniquí inerte, sino que tenía en cuenta al cliente específico a la hora de personalizar incluso las piezas más solicitadas. Preguntaba no sólo por gustos y estética, sino por Clan, métodos de caza y habilidades. Sus clientes, como era obvio, dejaban caer detalles muy nimios a ese respecto, pero Arce los cultivaba y hacía crecer en su imaginación, forjándolos en algo nuevo en sus diseños que era a la vez práctico y elegante. Elasticidad para Celeridad. Velcro y partes desmontables para Fortaleza. Pliegues que no se rozaban entre sí para Ofuscación. Estampados y motivos confusos para Dementación. Pronto, y nunca mejor dicho, sus clientes empezaron a soltar prenda: cada retazo de información hacía de sus ropajes más únicos, cómodos, adecuados.

Ahora Arce tenía confianza, algo de fama, información y dinero. E hizo lo que toda buena artesana haría: ampliar el taller.

Redujo el número de pedidos que aceptaba y empezó a trastear con otras cosas, intentando encontrar el origen de su runrún. Zapatos, botas, tacones. Se intensificó. Cuero, cordones, corsés, látex. Siguió creciendo. ¿De qué material debería ser una fusta para que hiciera daño a un vampiro y no se rompiera? Estaba muy cerca. ¿Cuánto cuesta el metro de cuerda de cabo de barco? ¿Sale más a cuenta que la de acero? Y ahí ya lo entendió.

Y sus clientes parece que también lo habían entendido, sin darse cuenta. Empezaron a llegar pedidos “privados”. Ropa interior, atuendos de dominatrix, trajes que mostraban más de lo que ocultaban y resaltaban de forma muy obvia sitios donde el vampiro quería ser mordido. Se hubiera reído ante la coincidencia de que muchas veces le pedían algo que ya estaba diseñando, si no fuera porque estaba muy ocupada.

El BDSM, que había tenido que dejar atrás durante su estancia con su insufrible sire, la había encontrado de nuevo. Iba siendo hora.

Tuvo que expandir sus conocimientos y, de nuevo, su taller. Ya no podía llevarlo sola y no podía aprender todo por su cuenta, especialmente en ciertos ámbitos donde peligraba su integridad física (como la metalurgia). Necesitaba personal, pero manejaba información demasiado delicada para confiársela a otros vampiros. Pidió los permisos convenientes al Príncipe y creó ghouls a partir de jóvenes promesas de artesanías diversas, sometiéndolos al vínculo de sangre para garantizar el secreto profesional a su clientela. En un terreno más amplio, proporcionó vínculos de sangre de estadíos inferiores a aquellas personas que podían proveerle de materiales y hacer las preguntas justas. Hizo uso de favores de clientes prominentes y obtuvo una pequeña nave aislada donde montar el chiringuito de forma segura. Y se aseguró de hacerse amiga del Clan Nosferatu, usando la información que tenía como moneda de cambio, para asegurarse que siempre estaría un paso por delante de cualquier intento del Sabbat de llevarla de vuelta al redil. Y para dejarles caer que los Nosferatu eran su partner oficial, por si alguien quería hacer pedidos clandestinos desde el Sabbat (a cambio de una elevada comisión, por supuesto).

El siguiente paso fue la investigación. Mucho de lo que había diseñado hasta el momento se basaba en la experimentación consigo misma, pero había ciertas Disciplinas a las que no tenía acceso. Empezó a aceptar pagos en Disciplinas, ampliando su repertorio sobrenatural para comprender mejor cómo aplicarlo a la ingeniería BDSM. Contrató conejillos de indias para sus pruebas, pagando adecuadamente en efectivo o en producto. Consciente o inconscientemente, se había convertido en una conocedora avezada tanto de la condición vampírica como de las posibilidades de sus poderes sobrenaturales. Sería mentira decir que nadie la observaba con recelo, pero no había ni un solo cliente insatisfecho. Era, ante todo, una profesional.

Y, desde luego, nadie querría cabrearla.

Ahora Arce lleva un negocio próspero y bien afincado, pero teme en secreto morir de éxito. La información que maneja es demasiado sensible como para permitirse abrir nuevos talleres lejos de su control, pero, con la llegada de la era de la información, vampiros de todo el mundo han empezado a interesarse en su artesanía. Esta espada de doble filo podría abrirle las puertas a nuevas Disciplinas y retos, pero también incrementaría sus listas de espera, presión y cantidad de trabajo, poniendo en riesgo su relación con clientes ya establecidos. Eso sin contar con que saber mucho resulta muy útil, sí, pero saber demasiado resulta peligroso. Ha empezado a considerar la opción de Abrazar a alguno de sus Ghouls artesanos más prometedores, pero teme cometer los mismos errores que su sire en el proceso. Puede que cuide debidamente de sus Ghouls, pero no deja de considerarlos comida glorificada y no tiene muchos problemas con mantenerlos vinculados. A los demás Vástagos, en cambio, los considera como iguales, y su ética tiene considerables problemas conciliando la idea de traer otro vampiro al mundo sólo para ser su empleado, más si éste provendría de su Rebaño artificialmente vinculado con la Sangre.

Y con tanto trabajo encima, ¿cómo va a poder tomarse unas vacaciones para poder trabajar en sus proyectos?

Descripción: Arce tiene el aspecto de una mujer a mediados de su veintena, delgada y de músculos fibrosos y compactos, fruto de sus años en vida practicando danza y esgrima, entre otras actividades físicas. El trabajo físico y manual de las últimas décadas tan sólo ha fortalecido dicha musculatura. Sus ojos son negros como las sombras que invoca, aunque se rumorea que en realidad son verdes y se los ensombrece con Obtenebración. Sus rasgos faciales evocan a los de una aristócrata de la antigua Roma (angulosos, rectos, prominentes), y su piel, que ya era pálida antes del Abrazo, ha tomado un aspecto marmóreo que cuesta disimular cuando está a plena luz entre humanos. Una melena de pelo negro y liso le cubre la espalda, pero es habitual que lo lleve recogido en coletas o moños a la hora de trabajar. Como buena modista y costurera, alterna entre el vestuario cómodo, de trabajo y formal según la ocasión sin que le suponga ningún problema: vaqueros y tirantes para la comodidad, monos y petos para el trabajo y sus propios diseños de ropa para los momentos formales. En cualquiera de los tres casos, empero, los colores que acostumbra a llevar son el negro, el rojo y un poco de blanco y dorado. Como ella misma dice, prefiere lo clásico. Las botas altas de punta metálica complementan la mayoría de sus atuendos, sea cual sea el momento, aunque en algunas ocasiones hace uso de tacones. Hay quien dice, incluso, haberla visto llevar tacones de punta metálica.

Pautas de interpretación: Arce ha convertido la profesionalidad en su tarjeta de visita y actúa como tal, tratando con cordialidad a clientes tanto potenciales como antiguos pero mostrándose firme en cuanto a tarifas, materiales y fechas de entrega. Aunque aprecia como cualquiera los encargos conocidos y seguros, no oculta su entusiasmo ante proyectos interesantes o desafiantes: le encantan los retos (y que le paguen debidamente por ellos). Lo que detesta por encima de todo son las exigencias, ultimátums y otros intentos de control, puesto que le recuerdan a su estancia en el Sabbat. En confianza es una persona mucho más distendida y tirando a malhablada, encadenando indiferentemente expresiones y comentarios en cualesquiera de los idiomas que conoce y riéndose tanto de aquellos que creen hablar mal a espaldas de ella como de los intentos del Sabbat de mantenerla vigilada. Le gusta mucho hablar de música, historia y arte, y tanto en su refugio como en su taller suena con frecuencia Alice Cooper. Es muy protectora con sus proyectos personales y le cabrea profundamente el plagio, robo y que se aprovechen del trabajo ajeno; de enterarse de algo así, usaría sus amplios recursos para encargarse de que la persona culpable besase el suelo, preferiblemente a gran velocidad y desde una altura considerable. De preguntarle por su pasado en el Sabbat, Arce acostumbrará a reírse, enseñando los colmillos pero sin ser escandalosa, antes de decir que lo único que importa es que les dedicó una “cálida despedida”.encargoinakiver2_

Cita: “Podríamos diseñar la estructura principal de hormigón armado, para reducir costes sin perder resistencia, y luego recubrirlo con un armazón de titanio por piezas que soldaríamos directamente sobre la estructura principal. A partir de ahí podríamos hablar de los acabados, si quieres darle un toque más personal. Y el montaje debería hacerse in situ, a no ser que tengas una forma de meter fácilmente en tu refugio una cama de hormigón armado con armadura de titanio. La discreción sería completa, por descontado.”

Alias: Arce, Tacones Negros, Maestra Artesana, la Ingeniera del Vicio

Abrazo: 1982

Edad aparente: ~25

Secta: Camarilla

Clan: Lasombra Antitribu

Generación: 11a

Naturaleza: Artista

Conducta: Directora

Atributos Físicos: Fuerza 3, Destreza 5, Resistencia 3

Atributos Mentales: Percepción 5, Inteligencia 3, Astucia 3

Atributos Sociales: Apariencia 3, Carisma 4, Manipulación 3

Talentos: Alerta 2, Atletismo 3, Empatía (Gustos secretos) 5, Expresión (Ilustración) 4, Liderazgo 2, Pelea 2, Intimidación 3, Subterfugio 2

Técnicas: Pelea con Armas 3, Etiqueta 3, Artesanía (Costura, Carpintería, Ebanistería, Cuero, Látex) 5, Latrocinio 2, Interpretación (Danza clásica) 2

Conocimientos: Academicismo (Historia del Arte, Arqueología) 3, Ciencia (Metalurgia, Química, Mecánica) 3, Finanzas 3, Informática 2, Investigación 2, Medicina 2, Ocultismo (Disciplinas, Vampiros, Clanes) 5, Política 1

Senda: Humanidad 4

Virtudes: Coraje 4, Consciencia 3, Autocontrol 4

Fuerza de Voluntad: 6

Disciplinas: Obtenebración 4, Presencia 3, Dominación 1, Fortaleza 3, Potencia 1, Celeridad 2, Taumaturgia (Senda de las Llamas 1, Senda de la Sangre 1) 1,  Protean 2, Auspex 2, Ofuscación 3, Serpentis 1, Quimerismo 1

Reserva de Sangre: 12/1

Trasfondos: Recursos 4, Influencia 3, Dominio (Seguridad 3, Tamaño 3) 6, Generación 2, Rebaño 3, Criados (sus ghouls artesanos) 5, Aliados (Clan Nosferatu) 3, Contactos (mundillo BDSM, Arpías, clientes satisfechos) 3

Méritos: Idiomas (Inglés, Alemán, Francés)*

*Su idioma nativo es el castellano


Podéis encontrar la primera entrega de la Guía de BDSM para Vampiros en este enlace. Podéis leer aquí la anterior entrega.

Cabecera por Clara Dies. Podéis encontrarla (y contratar sus servicios como artista) en su Twitter, @diesclara, y su Instagram, @neminkaholic

Ilustración por Faye. Podéis encontrarla (y contratar sus servicios como artista) en su Twitter, @monsterswaltz, y su Instagram, @monsterswaltz

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s